Tenía catorce, un nuevo colegio, una nueva vida, nuevos amigos. Era un sábado, y como ya era de costumbre, me preparaba para ir a una fiesta para menores de edad. Mi falda, mi polera que dejaba al descubierto lo poco y nada que tenía de pechugas, las chinitas, las polainas, la piña, el escarmenado, las pulseras, el delineador mal puesto, los pinches de cintas.
Tomar el metro, bajarse en Macul, esperar a la amiguita que siempre llegaba tarde, pero llegaba. Caminamos, llegamos. Empezamos al tiro a ver quienes serían posibles tipos que nos comeriamos esa tarde, porque si, en ese tiempo ir para esos lugares significaba que después de cada fiesta cada una se había comido a minimo cinco tipos distintos. ¿Con qué fin? no sé, aún me lo pregunto y me doy cuenta de lo estúpido y asqueroso que es. La fila igual avanzaba rápido, pero hacía un calor que te daba la sensación de que habían pasado horas y horas antes de poder entrar. Todas las que iban a esas fiestas se vestían igual, hacían variaciones en los colores pero era el mismo estilo (el ya mencionado arriba). Los hombre igual, pantalones apitillados, pelos planchados, algunos delineados, escarmenado arriba, en fin , una de las tantas modas masas que invadían el país por ese tiempo (por suerte ya acabó)
Entramos, la música fuerte, el infaltable reggaeton, el opio de los jóvenes, la perdición de muchos. Empezamos a movernos, mas al centro, mas al centro para,claro, encontrar dos tipos y cada una con uno. Bailamos, y no pasó mucho rato para que apareciera un par, luego otro y otro y otro. Con todos lo mismo, una pelá piola seguido de un "oye voy al baño y vuelvo" que nunca cumplió lo último. Faltaba poco para que la cosa acabara, como era fiesta de pendex, no terminaba mas allá de las 7 y media. Estaba ese típico show donde ponían minas en pelota y hombres calentando la sopa. ¿Nadie pensó lo dañino que era eso? en esas fiestas habían cabros hasta de doce, y les ponían minas de 21 en pelota, moviendo el culo y las tetas. Después alegan porque hay tantos pervertidos y violadores. En fin, estábamos viendo de lejos el show, se me acerca un tipo, debió haber tenido sus 16, y pasó lo que con todos: su pelá piola. Ojalá solo hubiera quedado en eso. Me dijo: "Oye acompáñame un poco" y puta, yo cabra chica sin ideas de esas cosas, le dije "bueno"
Me tomó de la mano, atravesamos la multitud y llegamos a unas escaleras. Subimos. Habían unos tipos cuidando que no pasara, les hizo un gesto y nos dejaron pasar, al principio era todo piola, tipos conversando, mirando a los tipos del escenario, etc. A medida de que avanzábamos, la cosa se ponía turbia: gente agarrando en los sillones, teniendo relaciones, corriéndose mano, brígido. La imagen que se quedó en mi cabeza, hasta hoy en día, una mina con falda, con las piernas abiertas sobre un tipo. Recién ahí caché en lo que me había metido, traté de devolverme pero el no me dejó. Me hizo sentarme en un sillón, y se tiró sobre mi. Empezó a besarme, a tocarme. Me sentía asquerosa. Sentí que avancé millones de años luz en cuanto a mi inocencia. Tomaba mi mano, me hacía tocarlo. Me paré lo mas rápido que pude, y sali caminando rápido, busqué a mi amiga, le pedí que nos fuéramos. Me había seguido, no sabía que hueá hacer. Nos fuimos y se fue con nosotras al metro. Quería ir a dejarme a mi casa, lamentablemente vivía para el mismo lado que yo. Le mentí, dije que tenía que ir a la casa de una tía, hacia el otro lado. Tomé el metro,me bajé a la siguiente estación, cambio de andén y a mi casa.
Ahora miro atrás y me da rabia pensar que podría haber evitado todo eso, ¿Cuál era el fin de creerse grande? Gracias a eso, me quedo con no solo una mala experiencia en mi vida. Experiencias que no se borraran de mi mente, a menos que por algún accidente pierda mi memoria (que pensándolo bien, no estaría tan mal).
Asco de persona, pérdida de inocencia.